SOBRE MÍ

Hola!! Soy Fernando Marinas, un joven que en julio de 2024 decidió lanzarse a la aventura de entrevistar a personas de perfiles muy distintos para su podcast Merienda con Nando, cuya temática principal es el desarrollo personal.

¿El motivo?

Durante mucho tiempo me sentí perdido. No sabía en qué quería trabajar. Ni cuál era mi vocación. Ni el propósito y sentido de mi vida. Me consideraba mediocre y tenía baja autoestima.

Entonces pensé que tal vez personas mayores (y no tan mayores) que habían encontrado su camino podrían darme consejos sobre qué hacer.

Mi historia:

Toda mi vida cambió cuando sufrí una crisis existencial en mayo de 2023.

Mi infancia:

Los primeros años de mi vida era feliz sin ser consciente de ello. Lo tenía todo cubierto, y mucho tiempo para hacer lo que quería con seguridad, ilusión y alegría. Acudí a un colegio privado y laico. Fue el espacio de esta etapa donde más me reí y donde más errores cometí.

Mis padres siempre me exigieron que sacara más de un 7, así que eso es lo que hice.

Como cualquier chico normal y corriente, realizaba actividades extraescolares: clases de pintura en lienzo, guitarra, catequesis, inglés, fútbol sala, judo y tenis. También iba a misa los domingos, hecho que no me gustaba. Hasta cumplir los 22 años me he considerado agnóstico, y un día de mi adolescencia llegué a decirle a mi madre que los cristianos me parecían una secta.

Ahora he cambiado de opinión.

Hasta el momento he tenido varias mascotas: 3 perros y un canario.

Mi adolescencia:

En 4º de primaria me pusieron gafas y aparato dental, por lo que todo mi atractivo de chico rubio con el pelo largo estilo surfero se fue al garete. Este hecho, sumado a la inseguridad que aparece con el cambio hormonal, provocaron que pasara de ser un niño alegre y extrovertido a un joven inseguro y miedoso.

La rutina en casa era atípica. En mi familia hemos acogido a más de 8 personas con diferentes problemas: mentales, económicos, vitales, sociales, de adicciones… Aprendí mucho de la convivencia con todos ellos.

Mi interés por al anime y el manga se expandió con la llegada de los primeros granos en la cara. Con 15 años me abrí un canal en YouTube relacionado con esta afición. Solo subía amvs (animation music videos). Son trailers sobre series o películas. Nunca llegué a mostrar mi rostro por vergüenza.

El canal me duró 5 años, en los cuales acumulé 26.800 suscriptores y más de 12 millones de visitas. No gané apenas dinero con él porque la mayoría de las canciones que usaba tenían copyright. Se llamaba: Nando Amv. Lo perdí en 2022 por tres strikes que me adjudicó la plataforma de YouTube -totalmente justos-. También me apunté a clases de dibujo manga.

Mi adultez:

No considero que una persona se convierta en adulta por cumplir 18 o 21 años, pero dejemos el título del apartado así por comodidad.

Mis inicios en la universidad privada Loyola Andalucía en el campus de Sevilla no fueron los mejores. Era un chico bastante inmaduro: vivía en mi propio mundo y me negaba a abandonarlo.

Saqué todos los cursos adelante con una media superior al 8, tratando de ignorar la molesta voz en mi cabeza que me decía que tenía que empezar a adquirir responsabilidades y asumir las consecuencias de mis decisiones.

Acogimos en casa a un chico nicaragüense y judío con el que compartí algunas asignaturas del grado de Relaciones Internacionales. Lo hicimos hasta que terminó la carrera, es decir, durante 4 años. Fue la primera vez que me abrí a convivir con una persona que practicaba una religión distinta a la de mis padres.

En tercero de carrera me interesé por el voleibol y me uní al equipo Mairena Voley Club, el segundo mejor de Sevilla por aquel entonces. Siempre he sido deportista y disciplinado.

Cuando llegué a 4º de carrera me gradué de Relaciones Internacionales después de realizar unas prácticas curriculares en una empresa de moda femenina y juvenil.

Me percaté en ese momento de que no quería trabajar para una tercera persona, en un horario que no había elegido y por un sueldo que apenas me permitía vivir dignamente.

Sufrí una crisis existencial: aquella experiencia me hizo ver que en realidad no sabía qué quería en la vida, ni para qué había nacido. Decidí, pues, tomarme un año sabático después de salir de la universidad para responder a la siguiente pregunta: ¿Realmente lo que estoy haciendo me conduce a cumplir mi deseo más profundo?

La respuesta interior que obtuve fue negativa.

Inicié un proceso de introspección. Quería conocerme mejor. Entenderme.

Aproveché aquel año sabático para comprar muchísimos libros y aprender de forma autodidacta sobre distintos temas que me siguen fascinando: medicina, psicología, física, astronomía, historia, política, sociología, economía y espiritualidad.

Además, me apunté a un voluntariado de refuerzo escolar en un colegio de las 3.000 viviendas que me volvió humilde de un día para otro, algo que nunca pensé posible, pues siempre he tenido un punto de orgullo. Me gustó tanto aquella experiencia que un año más tarde hice un voluntariado de infancia hospitalizada en el hospital Virgen del Rocío.

Apunté en un cuaderno cuáles eran mis miedos y comencé a afrontarlos uno a uno, empezando por los más fáciles hasta terminar con los más complicados.

No creo haberlos aprendido a gestionar todos aún, pero me he vuelto más fuerte física, mental y emocionalmente.

3 años después (actualidad):

Me he dado cuenta de que vivimos con mucha más paz los procesos si nos entendemos a nosotros mismos y el momento vital por el que estamos transitando.

Yo sigo estando en mi proceso (y tú en el tuyo), y me he sentido perdido más de una vez:

  • Cuando he terminado una relación con una mujer.
  • Cuando di mi primer giro profesional: mi proyecto principal (el podcast) pasó a ser algo secundario.
  • Cuando he tenido que reconstruirme varias veces.

Puedo asegurar que, si entiendes por lo que estás pasando, el proceso es más fácil y placentero.

Confía (en la vida o en Dios).

Conócete.

Y entiéndete.

Porque cuando te entiendes, es cuando empiezas a vivir de verdad.

Si no sabes qué hacer con tu vida… esto es para ti

Si algo de mi historia te ha removido o te ha hecho pensar en tu propio proceso, déjame decirte que en mi newsletter comparto de forma gratuita algunas herramientas y ejercicios que no subo a redes y que pueden ayudarte a entenderte y a encontrar tu sitio.

Puedes entrar aquí: subscribepage.io/rcAEg9